dimecres, 22 de juliol del 2015

¿FRACASO ESCOLAR IGUAL A DELINCUENCIA?

¿FRACASO ESCOLAR IGUAL A DELINCUENCIA?

El fracaso escolar ha existido siempre y no ha sido por alta de ayudas.
En épocas anteriores la escolaridad era obligatoria, ayudando en talleres de formación para su integración posterior a trabajos fuera de una carrera universitaria.
Las personas, no solo los jóvenes que han querido formarse, se las han ingeniado preparándose, estudiando y trabajando a la vez, adiestrándose en tiempos libres y más hoy con la nueva tecnología; con Internet tenemos la escuela  prácticamente en el sofá de casa, otros se han apuntado a todos los cursos gratuitos que han creado los ayuntamientos y centros sociales, Inem etc.…
A muchos jóvenes acudir a la escuela o centro de formación no les ha convencido demasiado, han esgrimido en su defensa que no eran aptos para estudiar y preferían trabajar, ganar dinero rápido para sus gastos.
Evidentemente, no todo el mundo es capaz de todo, pero el esfuerzo y la voluntad es el cincuenta por ciento del triunfo, estos jóvenes han hallado la puerta abierta de sus hogares, no encontrando ninguna presión por parte de sus progenitores los cuales se han conformado con la nueva situación.
No digo que toda la culpa sea de los padres o tutores, pero si la gran mayoría; el crear en nuestros jóvenes una obligación, unas normas y una severidad bien entendida que les ha llevado a darles toda la libertad del mundo y no presionarles demasiado  para evitar causarles traumas profundos.
Pero el trauma llega cuando pasan horas muertas en Internet, juegos y chats en los móviles o en la esquina de su calle, cuando cada vez que necesitan algún capricho, papá o mamá abren la mano para el pobre hijo.
La acción normal para esos jóvenes que han suprimido de sus vidas los valores, obligaciones en la sociedad, respeto a los mayores o respeto hacia lo ajeno, carece de total importancia despreciando consejos y oportunidades que haya que sacrificarse un mínimo; Sus necesidades van en aumento, sumándoles el aburrimiento y la frustración, el camino más fácil siempre ha estado en las calles y las malas compañías que entraran  fácilmente en sus cerebros poco entrenados para pensar, razonar y diferenciar el bien del mal, justamente el mal es más atractivo y fácil.
¿Es culpa de la sociedad y de los mayores? Pues sí, de todas todas, hemos instituido que las leyes del respeto y la disciplina sean de otros tiempos, anticuado, los padres se enfrentan a los profesores defendiendo a sus cachorros sin la información necesaria ni la coherencia que debería regir en ellos dándoles así ejemplo de razonamiento y entendimiento.
No es necesario nunca sacar el cinturón ni la regla para golpear dedos malcriados, tampoco el bofetón gratuito convirtiéndose en una pésima costumbre que no sirve para nada, solo para demostrar el poder de los mayores, llegando a convertirse en inútil, las palabras llegan más lejos que la violencia.
Pero si nosotros los padres educamos y concienciamos a nuestros hijos, que la libertad es fundamental en todo ser humano pero que va unida al respeto, la tolerancia, la disciplina y las obligaciones que requieren nuestros actos, que los profesores son profesionales que nos enseñan e ilustran merecen todo el respeto que merecen en su labor, tal vez esta chulería con que los alumnos se presentan ante sus educadores y otros competitivos sería de otro color.
La educación a cualquier nivel empieza en nuestras casas y sigue en las escuelas y centros de formación; De familias muy humildes han salido hijos con una educación exquisita porque ha heredado y absorbido de sus hogares, ese respeto y valores que ha crecido día a día en sus mundo interior y exterior.
La economía ayuda a realizar mayores proyectos pero no siempre son la base, la base es el núcleo familiar que debe transmitirles todo lo bueno y no solo la rebeldía y anarquismo.
Los hijos no sufren con una buena educación sino todo lo contrario, las consecuencias son muy diferentes.
Tendríamos que reeducar a los progenitores y educadores, también a nuestros políticos que imponen constantemente leyes absurdas y equivocándose gravemente en cuanto se refiere a la educación.
Esther.





ANOREXIA, UN MAL DE HOY

ANOREXIA, UN MAL DE HOY…
Sabemos y conocemos toda la gravedad que comporta la anorexia y la bulimia.
Todos  queremos presentarnos lo más seductores posibles, nos cuidamos en el gimnasio, adquirimos cremas faciales y corporales para embellecer y rejuvenecer nuestra piel, nos probamos trapos que se ajusten a nuestra silueta y nos hagan sentir mucho más atractivos y sexis.
Todo está muy bien, la belleza es bonita y agradable pero ¿Quién define la belleza? Las pasarelas, las casas de cosméticos, tiendas de ropa, famosos, productos lights?
¿Qué define una persona hermosa? ¿Los gordos? ¿Los flacos? ¿Los altos? ¿Los rubios? ¿Los chicanos? ¿Los nórdicos? ¿…
Vemos anuncios de cremas anti-arrugas en caras adolescentes donde su mayor arruga es su encantadora sonrisa.
Vemos anuncios de productos dietéticos para mantener la línea en chicas jóvenes, atractivas, lozanas, ágiles y cuerpos de escándalo. Vemos pasarelas donde las curvas femeninas y naturales se han dispersado de tal manera que aparentan colgadores deformados e inertes.
Nos avasallan con leches, yogures, platos preparados, cremas, maquinas para que de una vez por todas nos pongamos bellas y dejemos atrás nuestra patética y escandalosa figura.
Nos acomplejamos y deprimimos cada vez que algo no está en su debido lugar  tal como mandan las normas de la moda y nos vemos sumamente imperfectos e impresentables.
Lo grave es que nuestra juventud ha creído en la imagen de la perfección, pero no la excelencia de formarse,  educarse, tener una alimentación sana y equilibrada, cultura, conocimientos etc. tan solo en su hermosura exterior.
Deberíamos proyectar otra imagen de la belleza, si observamos pinturas de nuestros clásicos, vemos que la esplendor en otros tiempos era muy diferente.
La belleza se expresa principalmente por su físico y es muy loable pero, y las otras bellezas; la personalidad, inteligencia, simpatía, cultura ¿No Cuenta…?
Publicitarios, haced un esfuerzo y reflejad un poco más la realidad para no confundir a nuestra juventud, enseñémosles a cuidarse sin obsesiones, merecen ser felices y vivir plenamente sus jóvenes vidas sin complejos entupidos y dejar de estar sacrificados únicamente por su físico hermoso y juvenil.
Esther.